Volver a la Mesa con Intención: Una Cena Festiva para el Alma
Cuando repetimos siempre lo mismo en nuestra mesa, la energía también se vuelve plana. Hoy te comparto un menú delicioso y saludable para traer variedad, alegría y ligereza a tus comidas.
Recuerdo que, antes de conocer la macrobiótica, no me daba cuenta, pero todos mis menús eran más o menos lo mismo.
Hoy gozo del cambio, de los sabores y los colores que me dejan una sensación de satisfacción y livianidad que no les puedo describir.
Si estás aquí porque quieres darle variedad a tu mesa, este menú de cena festiva me encanta.
(A mí me fascina acompañarlo con una sopita de miso o una crema ligera de vegetales como brócoli).
Hoy te escribo más como un recordatorio: todo entra por los ojos.
Los sentidos son la entrada a nuestro mundo interior, y la comida también hace parte de ese mundo profundo, porque nos transforma, nos da dirección y nos llena de vida… o al menos eso es lo que está llamada a hacer.
Después de las distintas y profundas transformaciones que he experimentado con la macrobiótica en varios momentos de mi vida, solo puedo decirles que el alimento es una de las pocas cosas que he visto transformar no solo mi cuerpo, energía y salud, sino también mi personalidad… incluso mis pensamientos.
Pero todo entró primero por los ojos, luego por el olfato, las texturas, y finalmente por el sabor.
A veces cocinamos para nosotras sin pasión, sin tiempo, sin propósito, y no nos damos cuenta de que eso nos va apagando por dentro. Es como hacer ejercicio: lo mínimo que necesitas es un propósito; luego, cuando empiezas a sentir los resultados, le haces espacio en tu vida, y cuando los ves… aparece la pasión.
La invitación de hoy es simple: cocina bonito, con colores y con intención.
Lo que pones en tu plato es una forma de hablarte a ti misma.
Te dejo los links con las recetas de este menú:

